Dejarse llevar
04/03/2005
Siempre he vivido en pisos altos. Me gusta. Soy más amigo del cielo que de las cuevas. Disfruto asomado a la ventana observando los cambios de luz, de nubes y de frío. No tengo bien aisladas las ventanas, tal vez nunca lo he querido, pero oigo las ráfagas. Y en la claraboya de lo alto del edificio se amplifican las gotas de lluvia; me lo cuentan por debajo de la puerta.
Me dejo llevar por el aire.
Desde Plasencia nos llegan las dos primeras entradas, y no sabes como me alegra dar esta bienvenida.
Quienes te conocemos sabemos que es espectacular la capacidad que has demostrado para expresar con poquitas palabras una condición construida en 37 años.
Ójala nos regales un poquito de constancia y, una vez al día, o una vez por semana, o una vez al mes, te encontremos por aquí.
Aaaaaaaay cuanto te quiero. Cuéntame un cuento, por favor.
