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LA FAMILIA Y LA CASA SAHARAUIS

13/04/2005

Algunas cosas más, tras el viaje de semana santa a los campamentos de refugiados en Tinduf (Argelia). Lo triste del tema político y de constatar el olvido en el que han dejado a esta gente España y la ONU, y lo ENCANTADOR de sentir la calidad humana que existe.
Nos ubicaron al llegar en una familia, a los 4 que íbamos. Allí en el salón dejamos las mochilas y ese fue nuestro cuarto, la sala de reunión de la casa…
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Aunque ellos hablan un dialecto árabe (Hasanía), la mayoría de los niños y adolescentes hablan el español y sienten gran simpatía hacia nosotros. Muchos de ellos han viajado a España gracias al programa “Vacaciones en Paz” que promueven las asociaciones de amigos del Pueblo Saharaui.  Con él, vienen acogidos a familias españolas durante el verano, y así no lo sufren en el tórrido desierto.
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Sorprende lo vivos, juguetones y despiertos que son estos chavales. Me acordaba entonces de los niños de ciudad televisión y videojuego… que aquí criamos durmiéndo sus instintos. Me parecía que ya desde pequeñitos, empezamos perdiendo algo.
Impresiona lo terriblemente comunicativos (siempre están de vida social), y el cómo se sabían portar y respetar hablando, en las reuniones de los mayores.
Realmente esto nos suena a cosas que siguen pasando en nuestros pueblos… o en épocas un pelín pasadas.

Entre los adolescentes, algunos con una madurez alta: han salido de su país, se dan cuenta de su historia… y buscan sus soluciones. En esta edad ya es duro estar en los campamentos, por el horizonte que no se ve mas que de tierra. Algunos comienzan a emigrar, o se buscan su vida para que no les mate la espera… Pero si ellos se van, su pueblo acabará diluido en la maraña de inmigrantes que malviven lejos de su gente.
Conocimos a alguno que trabaja, trabaja, trabaja… y aquí no salió más que dos días. Allá vuelve y se reencuentra con la alegría de los suyos. Disfrutaba mucho de eso.
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Los adultos, muy diferentes hombre y mujer.
Las mujeres son muy amables y hospitalarias, aunque algunas no te entiendan. Se organizan, y tienen bastante protagonismo social en esta cultura árabe. Pero a pocas vimos con más discurso político y con cargos de gobernador o coordinación importante.
Hombres conocimos pocos: por la guerra, porque se buscan la vida fuera y envían dinero, porque son menos sociales…
Dentro de ellos hay un grupo que lleva las riendas del Frente Polisario. En general se puede decir que sacrifican la vida por su pueblo. Algunas historias familiares rotas, y gente que con orgullo lucha por sus derechos como pueblo. Son los que eran adolescentes cuando Marruecos invadió su tierra. De algunos sé de su fortaleza personal, y que es muy cansada su tarea. Más que puestos de poder, son puestos de responsabilidad sobre quienes cargan cantidad de pequeños y grandes problemas personales. image
Y de la dinámica de la casa… resulta muy agradable la constante comunicación, gente que va y viene, entran al espacio común, toman un té, cuentan sus cosas y se van. Siempre bien recibidos, eso sí, la gente muy agradable.
Mucho sentimiento colectivo, de ayuda entre todos. Menos individualismos y proiedades privadas. Si con el tiempo algunos de ellos habitan entre nosotros, siempre será como muy buena gente. 

 
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Independientemente de la injusticia que se esté comentiendo con el pueblo saharahui, y de lo interesante (lo justo, lo natural...) que es el que pretendan conservar sus costumbres, su identidad y su tierra, y lo encomiable que es que haya gente que se decida a ir a ayudarles y se sacrifique por ellos, hay algo que me chirría un poco en tus comentarios (en realidad se puede hacer extensible a mucha más gente): comentas muy por encima el papel de la mujer. Pero como en toda sociedad islámica, este es muy limitado, y la discriminación que existe es bestial. Un ejemplo: una niña saharahui (creo que ha habido más de un caso) que venía a pasar los veranos a España quisó estudiar aquí una carrera universitaria. No pudo porque sus padres habían decidido su futuro por ella: casarse con una persona ya elegida. Respetar las costumbres de otros pueblos no debería incluir tragar con costumbres que han costado siglos erradicar y que denigran a la mujer. Aunque supongo que un cambio radical no es posible. ¿Qué opinas?

Enviado por Orges  on  04/14  a las  17:51

A ellas les queda mucho camino que andar, si es que tienen camino. No se me quita de la cabeza que la religión tiene mucha culpa de todo lo que la mujer ha sufrido y sufre todavía, los hombres “modernos” y con dos dedos de frente se escudan detrás de “es que a mí me han educado así”, y se dedican a arreglar el país como si nosotros no entráramos en eso de que todos los españoles somos iguales ante..., creo que es la constitución española (que por cierto es femenina).
Creo que ya va llegando la hora de que como Miguel ?ngel ante su Moisés, cojamos el martillo y demos en la cabeza de alguno diciendo ¡PIENSA! (creo que Miguel ?ngel dio en la rodilla y dijo “parla”, pero ya habláis demasiado).
Yo por lo menos puedo protestar, pero las saharauis y en general las mujeres de países no muy desarrollados ni siquiera pueden hacer eso.

Enviado por  on  04/18  a las  23:18

DE LA MUJER SAHARAUI…
En realidad no es que las saharauis estuvieran muy discriminadas de forma directa. De hecho se nos hablaba de lo importantes que eran, y de que las cosas que allí funcionaban estaban en relación con el papel de las mujeres.
El caso es que ellas son menos dadas a hablar de política, a esas conversaciones sesudas de poder y de estrategia, que tejen “los machos” arreglando el mundo a veces desde la barra de un bar. Ellas, la mayoría, entre eso y reirse con sus hijos, atender a alguien que está mal, hablar y luchar por lo que les falta en casa, o en la de al lado, y conseguirlo a base de coraje, hacen esto segundo.
Decía un amigo (Manolo Galindo) que el hombre puede ser como el Quijote, y la mujer como Sancho. El Quijote anda pensando en altas miras, que se escapan a su mano, pero hecho un desgraciado, soñando… y ella (o Sancho) es más realista y se preocupa por lo de cerca, la comida que falta, el que está enfermo.
Así que allí no estaban específicamente discriminadas, pero no estaban en los puestos altos. Tampoco las oyes hablar de política, sólo una nos soltó una buena charla.
Por eso hay políticas que estimulan la participación de ellas aquí y allí. Somo más ricos y sabios si trabajamos teniendo en cuenta más puntos de vista. En equipos mixtos.

Enviado por  on  04/19  a las  12:29

No, Miguel no. Estas intentando vender una clara diferencia de sexos, con discriminación del femenino, con las costumbres y las opciones de cada uno. Seguramente a mi madre, hace 50 años, tampoco le interesaba la política o la bolsa: había recibido esa educación. ¿Era entonces discriminación o no? Indudablemente sí. Y el no poder elegir marido…

Enviado por Orges  on  04/19  a las  12:42

Para que haya quijotes no queda más remedio que haya sanchos. Tuve que pasar del uno al otro a la puñetera fuerza, ¿alguien hace de sancho un rato para que me enquijote por unos instantes?.  En muchos sitios los hombres siguen aprovechándose de la conciencia y de las costumbres, y dejan el papel fuerte de la casa y del cuidado de los hijos a la mujer, es más cómodo y como lo hacen todos… ¿alguien les pregunta a las mujeres saharauis qué quieren ser en la vida o si quieren tener o no hijos o si quieren casarse o no?
Estoy de acuerdo en que hay sitios donde las personas lo pasan mal, pero seguro que las que lo pasan peor son las mujeres. Hace no mucho vi una madre palestina cuyo hijo se había suicidado con una bomba, no vi orgullo en sus ojos si no una pena infinita.

Enviado por  on  04/19  a las  15:23

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