Martes, Marzo 06, 2007
LOS MEJORES Y LOS PEORES
Nuestra sociedad (la especie humana en general, creo) tiene una estúpida necesidad de categorizar, de decidir que es lo mejor y lo peor. En algunos aspectos concretos esto puede hasta ser necesario, pero en otros es absurdo. Los alimentos son un buen ejemplo: no hay alimentos buenos y malos en términos absolutos (comer solamente ajo… imaginaos). Pero de vez en cuando, en diferentes medios, nos vienen con listas que incluyen los diez mejores alimentos, los ocho imprescindibles, los cinco peores, los siete irrenunciables, los cuatro que te destrozarán la vida o los tres que harán que se te ponga más dura. Más que una estupidez es una simplificación excesiva, pero bueno, qué se le va a hacer. Ahora bien, es mucho peor cuando se ofrecen argumentos y resultan de una vacuidad palmaria. En el suplemento del diario El mundo de este fin de semana se ofrecía una lista con 10 imprescindibles, y otra con 6 (creo recordar) peligrosísimos. La primera en la frente: en el diario adjunto (el del Domingo), en la sección de ciencia venían dos noticias que tiraban por tierra muchas de las afirmaciones TAJANTES que se hacían en el suplemento del diario: los suplementos de antioxidantes pueden llegar a tener efectos perjudiciales sobre la salud (ya dijimos algo de esto en lamargarita) y el ajo parece no presentar los efectos tan saludables que tanto se habían publicitado. ¡La gallina! Es decir, que en lo publicado el mismo día por el mismo periódico se informa de una cosa y de la contraria.
