Jueves, Julio 10, 2008
AMERICAN CHEMICAL SOCIETY
Que aparezca la palabra “química” conduce (en mucha gente) a un arrugamiento de nariz y una predisposición al rechazo inmediato. Hay que contar con esta actitud injustificada: química es, para muchos, contaminación, tóxicos, sabores extraños, artificial, enfermedad… Muy poca gente asume que química es todo: la composición de nuestro cuerpo, de todos los alimentos que tomamos, nuestros pensamientos, el color del cielo azul o del verde de la hierba, todo.
Bueno, soy miembro de la sociedad de química más numerosa del mundo (creo, igual hay una en China con más miembros) que es la American Chemical Society, que tiene una revista semanal (Chemical & Engineering News) en la que se destacan las noticias de actualidad más importantes relacionadas con la química. De vez en cuando hay alguna noticia sobre alimentos, entre un mar de artículos sobre diferentes aspectos de la química. La semana pasada recibí un mail del amigo XX (lo voy a dejar en anónimo, porque veo que en su blog no parece su información personal), que mantiene el muy recomendable blog del búho, avisándome de que en el número de la primera semana de julio se hablaba sobre ciencia y cocina. Y nada menos que toda la sección de Ciencia y Tecnología. Un primer artículo (siento que no sea de acceso público) en el que se habla sobre Kent Kirshenbaum, un profesor de la Universidad de Nueva York, que dice pretender que la gente sepa qué es lo ocurre cuando está cocinando un huevo o haciendo carne en el horno. Como en tantas otras cosas, los americanos toman un tema, lo hacen suyo, y en diez años están a la cabeza, y a ti se te queda cara de tonto. Este es otro de esos temas: empezamos a interesarnos por estas cosas aquí, en Europa; pero aquí la ciencia seria pensaba que esto eran memeces, y hemos tenido un apoyo nulo en cuanto a financiación de proyectos de investigación. Años después aparecieron los americanos: ya tienen líneas de investigación sobre el tema, y la información que se genera al respecto empieza a cruzar el charco más desde allí hacia acá que al revés.
Después, un artículo sobre Herve This. Herve es Herve, punto. Vuelve a repetir su discurso sobre la manera de poder definir cualquier plato con una fórmula (discurso bastante simplista y pretencioso, con el que yo no estoy de acuerdo en absoluto). También un pequeña discusión sobre lo que es o no es la gastronomía molecular (hay que ver la de tiempo que se pierde discutiendo sobre términos y definiciones).
Por último, en otro pequeño artículo se hace reerencia a un estudiante que ha integrado su pasión por la ciencia y la cocina en el laboratorio del científico que he citado antes. Vamos, como Julia aquí en Cáceres, por ejemplo, pero nosotros no salimos en las revistas internacionales de química. ¡Ay, qué mal nos vendemos!.
El cuadro es “Ideas of Folksione” (de Turner, claro).
