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Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo – Napoleón Bonaparte

Martes, Marzo 06, 2007

LOS MEJORES Y LOS PEORES

imageNuestra sociedad (la especie humana en general, creo) tiene una estúpida necesidad de categorizar, de decidir que es lo mejor y lo peor. En algunos aspectos concretos esto puede hasta ser necesario, pero en otros es absurdo. Los alimentos son un buen ejemplo: no hay alimentos buenos y malos en términos absolutos (comer solamente ajo… imaginaos). Pero de vez en cuando, en diferentes medios, nos vienen con listas que incluyen los diez mejores alimentos, los ocho imprescindibles, los cinco peores, los siete irrenunciables, los cuatro que te destrozarán la vida o los tres que harán que se te ponga más dura. Más que una estupidez es una simplificación excesiva, pero bueno, qué se le va a hacer. Ahora bien, es mucho peor cuando se ofrecen argumentos y resultan de una vacuidad palmaria. En el suplemento del diario El mundo de este fin de semana se ofrecía una lista con 10 imprescindibles, y otra con 6 (creo recordar) peligrosísimos. La primera en la frente: en el diario adjunto (el del Domingo), en la sección de ciencia venían dos noticias que tiraban por tierra muchas de las afirmaciones TAJANTES que se hacían en el suplemento del diario: los suplementos de antioxidantes pueden llegar a tener efectos perjudiciales sobre la salud (ya dijimos algo de esto en lamargarita) y el ajo parece no presentar los efectos tan saludables que tanto se habían publicitado. ¡La gallina! Es decir, que en lo publicado el mismo día por el mismo periódico se informa de una cosa y de la contraria.

Bueno, y lo de poner bien a algunos alimentos, al fin y al cabo, no tiene efectos muy nocivos para la población en general. Pero lo de denostar a otros debería estar perseguido. Por ejemplo, en ese brillante artículo publicado en el suplemento del mundo se criminaliza el consumo de productos cárnicos curados (jamón, salchichón, chorizo…) por su contenido en sales nitrificantes (nitratos y nitritos). Por supuesto, la persona que lo ha escrito no tiene ni idea de que su potencial efecto negativo se debe a la posible formación de nitrosaminas (cancerígenas) en el aparato digestivo a partir de los nitratos. Tampoco tiene ni idea de que el ácido ascórbico (vitamina C, para los que se asustan de los nombres reales de las cosas) que tienen añadidos todos los productos cárnicos minimiza dicha formación. Tampoco conoce esta persona (o personas) que algunos de los alimentos que se incluyen en la lista de los 10 deseados (muchas de las verduras), presentan de manera “natural” (je, je, je) niveles de nitratos infinitamente más altos que los que contienen (añadidos, “artificialmente” creo que dirían ellos) los productos cárnicos. Y es que la divulgación científica en este país suele estar en manos de personas sin ninguna formación, que acuden a fuentes de información sin espíritu y capacidad de crítica. Y si no, oigan a Punset, que de formación es licenciado en derecho y master en economía, pero de afición se dedica a hablar de ciencia, mirusted….Eso sí, es divertido. Es como si a alguien se le ocurriera poner en un país a una persona sin formación sanitaria de ministro de sanidad, o a alguien con escaso bagaje científico de Secretario de Estado de investigación…. Pero esto no puede ocurrir, ¿no?

(aunque el artículo es largo y trata también de otros temas, en el mismo sentido en que se habla aquí, en Golem blog se hace una revisión de la capacidad científica del Secretario de Estado y de la ya ex-Ministra de Educación, quedando el betún muy por encima de ellos...)

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